Terapia y Montaña I

No cabe ninguna duda de que el aire libre es una de las mejores terapias que nuestro cuerpo puede recibir. No es nuevo decir que el aire libre aporta muchos beneficios al cuerpo.

Algunos grupos, como Outward Bound, han organizado durante años expediciones para poder disfrutar de esos beneficios psicológicos que ofrece un simple paseo por la montaña. Está demostrado por varios estudios que la «terapia de la montaña» disminuye las dependencias, las depresiones y el uso de medicamentos. Es una realidad. No es nuevo el hecho de salir de casa, escaparte unos días, despejarte al aire libre y volver como nuevo.

A principios de la década de 1980, un biólogo de la Universidad de Harvard llamado Edward O. Wilson propuso una teoría llamada biofilia: que los humanos se sienten instintivamente atraídos hacia su entorno natural. Sin embargo, muchos padres del siglo XXI cuestionarían esta teoría, ya que ven a sus hijos expresar una clara preferencia por sentarse en un sofá frente a una pantalla en lugar de jugar afuera. Los niños hoy en día prefieren estar delante de las pantallas, pero deben salir a la naturaleza (montañas).  Los estudios científicos muestran que la naturaleza favorece el desarrollo intelectual y emocional del niño, que mejora la autoestima, reduce el estrés, aumenta la creatividad, estimula los sentidos…

“La paz de la naturaleza fluirá dentro de ti como lo hace la luz solar dentro de los árboles. Los vientos soplarán su frescura en vosotros y las tormentas su energía, mientras que los cuidados caerán como hojas de otoño,” escribió John Muir en Our National Parks”.

El escritor estadounidense Richard Louv  en su obra Last Child in the wood ha definido el fenómeno anterior como «trastorno por déficit de la naturaleza».  Evoca, en la sociedad moderna actual, el alejamiento de los niños de la naturaleza, los cuales pasan cada vez menos tiempo al exterior, al aire libre. En este libro cuenta la historia de un niño que le dijo que le gustaba jugar en el interior más que en el exterior «porque ahí es donde están todos los enchufes eléctricos”.

Sheron de la Hoz