Terapia y Montaña II

Estudios recientes han expuesto el beneficio, incluso la necesidad, de pasar tiempo al aire libre, tanto para niños como para adultos. La mayoría de los estudios coinciden en que los niños que juegan afuera son más inteligentes, más felices, más atentos y menos ansiosos que los niños que pasan más tiempo en el interior.

El juego libre y no estructurado al aire libre aumenta las habilidades de resolución de problemas, el enfoque y la autodisciplina. Socialmente, mejora la cooperación, la flexibilidad y la autoconciencia. Los beneficios emocionales incluyen una menor agresión y una mayor felicidad. «Los niños serán más inteligentes, capaces de llevarse bien con los demás, más saludables y felices cuando tengan oportunidades regulares de juego libre y no estructurado en el exterior», concluyó un estudio publicado por la Asociación Médica Estadounidense en 2005.

Estar en contacto con ella nos proporciona bienestar físico y mental.

Genera confianza. La forma en que los niños juegan en la naturaleza tiene mucha menos estructura que la mayoría de los tipos de juegos en interiores. Hay infinitas formas de interactuar con entornos al aire libre.

Promueve la creatividad y la imaginación.Este estilo de juego desestructurado permite a los niños interactuar significativamente con su entorno. Pueden pensar con mayor libertad, diseñar sus propias actividades y acercarse al mundo de manera ingeniosa.

Proporciona estimulación. La naturaleza puede parecer menos estimulante que el videojuego violento de su hijo, pero en realidad, activa más sentidos: puede ver, oír, oler y tocar ambientes al aire libre. «A medida que los jóvenes pasan cada vez menos de sus vidas en un entorno natural, sus sentidos se estrechan», advierte Louv, «y esto reduce la riqueza de la experiencia humana».

Hace que los niños se muevan. La mayoría de las formas de interactuar con la naturaleza implican más ejercicio que sentarse en el sofá.

Mejora la memoria a corto plazo. En un estudio, a los estudiantes de la Universidad de Michigan se les realizó una breve prueba de memoria, luego se dividieron en dos grupos. Un grupo caminó alrededor de un arboreto y la otra mitad caminó por una calle de la ciudad. Cuando los participantes regresaron y volvieron a hacer la prueba, los que habían caminado entre los árboles tuvieron un rendimiento casi un 20% mejor que la primera vez. Los que habían visto las vistas de la ciudad no mejoraron. Otro estudio similar sobre individuos deprimidos también descubrió que las caminatas en la naturaleza aumentaron la memoria de trabajo mucho más que las caminatas en entornos urbanos.

Alivia el estrés. Según la teoría de la restauración de la atención , los entornos urbanos requieren lo que se llama atención dirigida, lo que nos obliga a ignorar las distracciones y agota nuestros cerebros. En entornos naturales, practicamos un tipo de atención sin esfuerzo conocido como fascinación suave que crea sensaciones de placer, no fatiga. Un estudio encontró que los estudiantes enviados al bosque por dos noches tenían niveles más bajos de cortisol, una hormona que a menudo se usa como marcador de estrés, que aquellos que pasaron ese tiempo en la ciudad. En otro estudio, los investigadores encontraron una disminución tanto en la frecuencia cardíaca como en los niveles de cortisol en sujetos en el bosque en comparación con los de la ciudad. Concluyeron que «Los estados estresantes pueden aliviarse con la terapia forestal».

Mejora la visión. Al menos en los niños, un cuerpo de investigación ha encontrado que la actividad al aire libre puede tener un efecto protector en los ojos, reduciendo el riesgo de desarrollar miopía. «Incrementar el tiempo que se pasa al aire libre puede ser una estrategia simple para reducir el riesgo de desarrollar miopía y su progresión en niños y adolescentes», concluyó una investigación de 2012. Un estudio australiano que siguió a casi 2.000 escolares durante dos años descubrió que pasar más tiempo al aire libre se asociaba con una menor prevalencia de miopía entre los niños de 12 años. No se encontró la misma asociación para aquellos que pasaron mucho tiempo practicando deportes en interiores, lo que sugiere que la conexión era algo más que actividad física.

Mejora la concentración. Sabemos que el entorno natural es «restaurador». En un estudio inicial, los investigadores trabajaron para agotar la capacidad de concentración de los participantes. Después, algunos dieron un paseo por la naturaleza, otros dieron un paseo por la ciudad y el resto simplemente se relajó. Cuando regresaron, el grupo de naturaleza obtuvo el mejor puntaje en una tarea de revisión.

Favorece un pensamiento más agudo y creatividad. «Imagine que una terapia que no tiene efectos secundarios conocidos está disponible fácilmente y podría mejorar su funcionamiento cognitivo a un costo cero». Esa es la dramática apertura de un artículo de 2008 que describe la llamada «terapia de la naturaleza». Cuando se les pidió a los estudiantes universitarios que repitieran secuencias de números a los investigadores, fueron mucho más precisos después de un paseo por la naturaleza. Este hallazgo se basó en investigaciones anteriores que mostraron cómo la naturaleza puede restaurar la atención y la memoria. Otro estudio encontró que las personas inmersas en la naturaleza durante cuatro días, significativamente más tiempo que una caminata a la hora del almuerzo en el parque, aumentaron su rendimiento en una prueba creativa de resolución de problemas en un 50%.

Mejora de la salud mental. La ansiedad, la depresión y otros problemas de salud mental pueden aliviarse un poco al aire libre, especialmente cuando se combina con ejercicio. Un estudio encontró que las caminatas en el bosque se asociaron específicamente con niveles disminuidos de ansiedad y mal humor, y otro encontró que las caminatas al aire libre podrían ser «útiles clínicamente como un suplemento a los tratamientos existentes» para el trastorno depresivo mayor. «Cada ambiente verde mejoró la autoestima y el estado de ánimo», encontró un análisis de 10 estudios anteriores sobre el llamado «ejercicio verde», y «los enfermos mentales tuvieron una de las mayores mejoras en la autoestima». 

Aumenta nuestra capacidad para solucionar problemas de forma creativa. De acuerdo con un estudio de Ruth Ann Atchley y David L. Strayer, la solución de problemas de una manera creativa puede ser mejorada desconectando de la tecnología y volviendo a conectar con la naturaleza. Estos investigadores indicaron que la tecnología y el ruido de las zonas urbanas demandan constantemente nuestra atención y nos impiden enfocarnos, perturbando así nuestras funciones cognitivas. Por lo tanto, cuando nos sentimos estresados por la vida urbana, o cuando estamos conectados a la tecnología a todas horas, salir a la montaña puede ser una medicina muy potente: Reduce nuestra fatiga mental, calma la mente y nos ayuda a pensar con mayor creatividad.

Estimula la capacidad intelectual. Cuerpo y mente están conectados de forma natural. El ejercicio ayuda a mantener nuestras células nutridas y sanas. De hecho, de acuerdo con unos investigadores de la Universidad de British Columbia, el ejercicio aeróbico puede mejorar la memoria y la habilidad cognitiva.

Reduce la negatividad. Aquellos que se lamentan en exceso, o se concentran demasiado en sus pensamientos negativos, pueden exhibir ansiedad, depresión y demás problemas derivados. En un estudio reciente, los investigadores demostraron que pasar tiempo en la naturaleza afecta positivamente para no agobiarnos, así como encontraron que el senderismo reduce los pensamientos obsesivos y negativos. En este estudio, los investigadores compararon la rumiación reportada por los participantes que, por una parte, caminaban a través de un entorno urbano y, por otra, en un entorno natural. Encontraron que aquellos que caminaban durante 90 minutos en un entorno natural, reportaron menores niveles de rumiación y negatividad, así como redujeron la actividad neuronal en la corteza prefrontal, asociada con enfermedades mentales. Aquellos que caminaron por un entorno urbano no disfrutaron de dichos beneficios. Los investigadores indicaron que nuestro mundo se está urbanizando cada vez más y que dicha urbanización está conectada a la depresión y a otros tipos de enfermedades mentales. Así pues, saliendo de vez en cuando de este entorno urbano para pasar tiempo de puertas hacia fuera, en el campo donde hay menos factores estresantes, menos ruido y menos distracciones, puede ser una ventaja para nuestra salud mental.

Sheron de la Hoz