Desorden de Modulación Sensorial

La Integración Sensorial es la capacidad del Sistema Nervioso Central (SNC) para procesar e integrar los estímulos que recibimos de nuestro cuerpo y del entorno y que nos permite responder de manera adecuada a las demandas diarias. Pero ¿qué pasa cuando este proceso no funciona correctamente?

Los problemas de modulación sensorial hacen referencia a la capacidad del Sistema Nervioso Central para regular su propio nivel de alerta y, de esta forma, poder producir respuestas adaptadas más eficaces. Las dificultades en la modulación afectan el estado de alerta, la atención, y la emoción, y en consecuencia puede interferir con la capacidad de organizar el comportamiento de la manera más efectiva o apropiada. Todos nosotros experimentamos estos problemas a veces, particularmente cuando estamos fatigados, estresados o enfermos.

¿Qué ocurre cuando existe un desorden de modulación sensorial? Pues puede haber una hiperrespuesta, una hiporrespuesta o un pobre registro sensorial.

En los niños que muestran una hiperrespuesta, ésta se produce porque les llega demasiada información sensorial y como consecuencia responden por encima de lo esperado para la actividad que realizan, lo que otros autores llaman “defensa sensorial”. La capacidad de respuesta puede limitarse a un sistema sensorial (táctil, auditivo, vestibular, olfativo, visual, propioceptivo) o puede ser una combinación de dos o más sistemas sensoriales.

Ejemplos de defensa sensorial serían por ejemplo evitar objetos, materiales o alimentos que tienen ciertas texturas o consistencias; Angustia en ambientes ruidosos; Ansiedad y miedo relacionados con mover la cabeza y / o el cuerpo a través del espacio…

Por el contrario, en los niños que muestran una hiporrespuesta, ésta se produce porque tienen un pobre registro de sensaciones. Pero aquí podemos observar dos tipos de respuestas: niños pasivos, por su pobre registro sensorial, o niños muy movidos que realizan una búsqueda exagerada de sensaciones. El niño no atiende o no se orienta a estímulos sensoriales críticos que normalmente llamaría la atención.

Ejemplos de estas respuestas serían tocar o manipular excesivamente objetos y superficies; Busca experiencias de presión táctil profunda para aumentar la atención y la excitación al interactuar con la entrada táctil; Girar, correr, balancearse y saltar. Inconsciente de ser tocado, no nota los obstáculos visualmente, no responde al estímulo táctil ligero contra la piel, puede no mostrar respuestas de dolor cuando se lesiona…

Sheron de la Hoz